Amor que cuida

Hoy vamos a hablar de las personas que dicen que el amor llega cuando menos lo esperas. Puede que sea cierto. Lo que ya no llega por casualidad es una relación sana, estable y feliz. Eso se construye. Día a día. Con paciencia, con respeto, con conversación y, sobre todo, con ganas de caminar en la misma dirección.

Vivimos en una época en la que todo parece ir demasiado deprisa. Queremos respuestas inmediatas, resultados rápidos y relaciones que funcionen sin esfuerzo. Pero el amor no entiende de prisas. Una relación bonita no nace perfecta; se va formando con el tiempo, con los aciertos, con los errores y con la voluntad de dos personas que deciden apostar la una por la otra.

A veces idealizamos las parejas que vemos en las redes sociales. Fotos perfectas, viajes, cenas románticas y sonrisas constantes. Pero la realidad es muy distinta. Detrás de una relación sana hay conversaciones incómodas, diferencias de opinión, momentos difíciles y mucho trabajo emocional. Y eso también es amor.

Antes de ser pareja, hay que ser amigos

Hay algo que siempre he pensado y que con los años he confirmado todavía más: antes de ser pareja, hay que ser amigos.

No me refiero únicamente a compartir aficiones o reírse juntos. Hablo de esa amistad que hace que puedas contarle cualquier cosa a la otra persona sin miedo a ser juzgado. Esa confianza que te permite enseñar tus mejores momentos, pero también tus inseguridades.

Cuando una pareja también es amiga, todo resulta más sencillo.

Hay complicidad, apoyo, conversaciones interminables y silencios que no incomodan. Puedes celebrar los éxitos del otro sin envidia y acompañarle cuando las cosas no salen bien.

Al final, la pasión cambia con el paso de los años, pero la amistad permanece. Y cuando esa amistad es fuerte, la relación tiene unos cimientos mucho más sólidos.

El respeto nunca debería negociarse

No importa cuánto quieras a una persona. Si no existe respeto, la relación termina desgastándose.

Respetar significa escuchar sin ridiculizar, aceptar que la otra persona tiene su propia forma de pensar y entender que nadie pertenece a nadie.

El amor no controla.

El amor no humilla.

El amor no hace sentir miedo.

El amor no intenta cambiar constantemente al otro.

Muchas veces confundimos los celos con interés o el control con preocupación. Pero no son lo mismo.

Quien te quiere de verdad confía en ti.

Quien te quiere de verdad desea que seas feliz, incluso cuando esa felicidad también pasa por tener tu espacio, tus amistades y tus propios sueños.

El amor también necesita esfuerzo

Existe una frase que me gusta mucho: el amor no solo se encuentra, también se trabaja.

Y estoy completamente de acuerdo.

Porque hay días fáciles, en los que todo parece fluir, pero también llegan momentos complicados. Problemas económicos, estrés, preocupaciones, enfermedades o simplemente etapas en las que uno de los dos no está pasando por su mejor momento.

Es ahí donde una relación demuestra realmente su fortaleza.

Trabajar el amor significa seguir eligiéndose incluso cuando no todo es perfecto.

Significa aprender a pedir perdón.

Saber dar las gracias.

Preguntar cómo ha ido el día.

Escuchar de verdad.

Buscar tiempo para estar juntos.

Sorprender con pequeños detalles.

No hace falta esperar a una fecha especial para demostrar cariño. Muchas veces un abrazo inesperado o una conversación tranquila valen mucho más que cualquier regalo.

La comunicación cambia muchas cosas

He aprendido que la mayoría de los problemas no aparecen por lo que sucede, sino por lo que no se habla.

Guardarnos lo que sentimos solo consigue que las pequeñas molestias terminen convirtiéndose en grandes discusiones.

Hablar con calma, explicar cómo nos sentimos y escuchar sin interrumpir puede evitar muchos conflictos.

No siempre vamos a pensar igual.

Y eso está bien.

Lo importante es recordar que el problema nunca debe ser la otra persona, sino la situación que ambos intentan resolver.

Cuando dos personas dejan de competir y empiezan a buscar soluciones juntas, la relación cambia por completo.

Mi experiencia me enseñó mucho

Quienes llevan tiempo leyendo mi blog saben que, en ocasiones, comparto pequeñas partes de mi vida. No porque busque dar pena ni porque quiera que nadie sienta lástima por mí.

Todo lo contrario.

No me gusta utilizar mi historia para despertar compasión.

Pero sí creo que las experiencias, incluso las más difíciles, pueden enseñarnos algo.

Yo viví una relación que nunca debió existir. Fue una relación marcada por el maltrato y por situaciones que nadie debería vivir.

No voy a entrar en detalles porque no es algo que defina quién soy ni quiero que este artículo gire alrededor de eso.

Lo menciono únicamente porque aquella experiencia me enseñó a distinguir lo que es el amor de lo que nunca debería llamarse amor.

Aprendí que querer a alguien no significa aguantar cualquier cosa.

Que nadie tiene derecho a apagar tu luz.

Que una relación jamás debería hacerte sentir miedo, culpabilidad o inferioridad.

Y, sobre todo, aprendí que siempre se puede volver a empezar.

Hoy miro atrás sin rencor, pero con mucho aprendizaje. Aquella etapa forma parte de mi pasado, no de mi presente. Y precisamente por eso valoro muchísimo más las relaciones donde existe tranquilidad, respeto y apoyo mutuo.

Una relación sana también deja espacio para crecer

Una de las cosas más bonitas de una pareja es sentir que la otra persona impulsa la mejor versión de ti mismo.

No intenta frenarte.

No compite contigo.

No se molesta cuando consigues algo importante.

Al contrario.

Celebra tus logros como si fueran propios.

Te anima cuando dudas de ti.

Y permanece a tu lado incluso cuando el camino se vuelve complicado.

Eso también es amar.

No todo son mariposas

Con el tiempo descubrimos que el amor no siempre se siente como al principio.

Las famosas mariposas en el estómago dejan paso a algo mucho más bonito: la calma.

Y qué poco valoramos la calma.

Llegar a casa y sentir paz.

Poder hablar de cualquier tema.

Reírse de tonterías.

Compartir un café.

Ver una película abrazados.

Hacer planes de futuro.

Saber que tienes a alguien que está contigo porque quiere estar, no porque tenga obligación.

Ese amor quizá no sea tan llamativo como el de las películas, pero es muchísimo más real.

Reflexión final

Creo sinceramente que estar en pareja es una de las cosas más bonitas que podemos vivir cuando encontramos a la persona adecuada.

Compartir la vida con alguien, construir recuerdos, apoyarse en los momentos difíciles y celebrar juntos los buenos es un regalo que merece la pena cuidar.

Pero también creo que el amor, por sí solo, no basta.

Hace falta respeto, amistad, confianza, comunicación, paciencia y muchas ganas de seguir construyendo incluso cuando aparecen los obstáculos.

Porque una relación sana no consiste en encontrar a alguien perfecto, sino en elegir cada día a una persona que te respete, que te haga sentir en paz y con la que puedas ser tú mismo sin miedo.

Y si hay algo que la vida me ha enseñado, es que el verdadero amor nunca duele, nunca humilla y nunca hace que dejes de ser quien eres.

El amor bonito existe. No es perfecto, no está libre de problemas y requiere esfuerzo por ambas partes. Pero cuando dos personas se respetan, se admiran, se escuchan y, además de ser pareja, son amigas, descubren que el mejor lugar para estar no es un sitio, sino la compañía del otro.

Espero que os haya gustado el tema de hoy .Cada vez me siento mas segura de mi misma cuando hablo sobre amor y relaciones sanas.Si estais enamlrados o enamlradas teneis que demostrarlo cada día ,y si no es correspondido ,siento aconsejar que no sigais intentando forzar una situación,ni obligar a una persona cada dia a estat con vostros..

Puedo decir que yo a día de hoy tengo a las personas con las que quiero crecer y se lo que quiero en mi.vida. Gracias al tiempo,a la enseñanza de la vida y haber crecido como persona en cada mal momento. 🍀

El duelo

 

Hoy quiero hablar de las pérdidas.Porque,las pérdidas ,no empiezan el día que alguien se va.

Empiezan antes, cuando todavía no te das cuenta de nada. O siguen después, cuando todo el mundo parece haber vuelto a su vida menos tú. O simplemente se quedan, sin avisar, como si hubieran decidido vivir contigo para siempre.

El duelo no es algo limpio ni ordenado. No tiene fases exactas ni una forma correcta de llevarlo. Hay días en los que parece que estás bien y otros en los que una cosa mínima te rompe por dentro. Una canción, un olor, una frase, una imagen cualquiera. Y ya está. Vuelves otra vez a donde pensabas que ya no estabas.

Yo perdí a mis abuelos hace años.

Pero decir “los perdí” es quedarse muy corta.

Para mí ,mi abuelo materno era como un padre.

Fue la primera persona que me enseñó lo que era querer bien a alguien. Sin complicaciones. Sin juegos. Sin cosas raras. Con una forma de estar que no necesitaba explicaciones. Él estaba, y eso ya lo era todo.

Era muy de campo. Muy de tierra. De cosas simples. Y yo aprendí con él algo que ahora, con el tiempo, entiendo que me ha construido más de lo que parecía entonces. Aprendí a mirar el campo de otra manera. A entender que las cosas tienen su tiempo. Que no se puede forzar todo. Que hay cosas que simplemente son así y hay que respetarlas.

Aprendí a observar más que a hablar.

A escuchar más que a correr.

Y cuando se fue, no se fue solo una persona.

Se fue también esa forma de entender el mundo.

Y eso no te lo explican cuando eres pequeña.

No te dicen que hay personas que no solo están en tu vida, sino que te la ordenan por dentro sin que te des cuenta.

También está mi abuelo paterno.

Él era distinto, pero igual de importante.

Estaba en silla de ruedas, y yo me acuerdo mucho de verle leyendo novelas del oeste. Esa imagen es muy suya. Muy de él. Como si tuviera su propio mundo dentro del mundo.

A mí me parecía increíble eso. Que alguien pudiera estar tan tranquilo en su sitio, con sus libros, con su forma de estar, sin necesitar mucho más.

Hay una escena que no se me olvida.

Yo le pregunté una vez, sin pensar demasiado, como hacen los niños cuando todavía no entienden del todo lo que están diciendo:

“¿A ti cuando te enterren te enterrarán con la silla?”

No sé por qué dije eso.,no tenía ni ocho años No sé qué entendía yo de la muerte en ese momento. Pero él no se enfadó. No se incomodó. Estaba conmigo. Simplemente eso.

Y esa forma suya de estar conmigo, sin hacer mucho ruido, es algo que también se queda.

 En estos momentos no solo se va alguien, también se sostiene lo que queda. Y ellos supieron sostener  mucho. Lo que se podía. Lo que no. Lo que nadie sabe cómo sostener pero se intenta igual.

También he tenido pérdidas de animales.

Y esto es algo que mucha gente no entiende del todo hasta que lo vive.

Porque un animal no es solo un animal en tu vida. Es rutina. Es presencia. Es compañía sin palabras. Es alguien que no te exige explicaciones ni versiones de ti misma.

Rita,Piolín ,Charlie,Floky,Canela,Shelly...

Y cuando se va, lo que queda no es solo tristeza. Es un hueco raro. De esos que no sabes dónde poner. Porque no encaja en ninguna categoría social de duelo, pero por dentro es igual de real.

Y luego están las pérdidas que no tienen nombre claro.

Como perderte a ti misma dentro de una relación.

Esto es de las cosas que más cuesta explicar.

Porque desde fuera no parece una pérdida. Pero por dentro lo es. Ir cediendo poco a poco. Adaptarte tanto a alguien que un día te miras y no sabes exactamente dónde estás tú. No de forma dramática, no como en las películas, sino de una forma lenta, silenciosa, casi sin darte cuenta.

Y cuando termina, no solo duele la relación.

Duele todo lo que dejaste de ser mientras estabas ahí.

Duele tener que volver a encontrarte.

También he perdido trabajos. Etapas. Rutinas.

Cosas que parecen pequeñas pero que no lo son tanto cuando las vives desde dentro.

Porque un trabajo no es solo un trabajo. Es una rutina. Un lugar. Una identidad parcial. Una forma de saber dónde estás cada día. Y cuando desaparece, aunque nadie lo nombre como pérdida, lo es.

Lo mismo con las etapas de vida.

Hay versiones de ti que se quedan atrás sin despedida. Sin aviso. Y tú sigues, pero ya no eres exactamente la misma. Y a veces ni siquiera sabes en qué momento cambiaste.

Incluso el sentirte fuera de lugar en tu propia familia puede vivirse como una pérdida.

No de personas, sino de sensación.

De conexión.

De encaje.

Como si algo que antes era natural ahora tuviera que forzarse un poco más. O como si tú hubieras cambiado y el lugar ya no fuera exactamente el mismo.

Y eso también duele, aunque no tenga forma concreta.

Con el tiempo entiendes que hay muchas formas de perder.

Y que no todas son visibles.

He leído alguna vez a Albert Espinosa decir que las pérdidas también son ganancias. Y eso, al principio, cuesta mucho de entender. Porque cuando estás dentro del dolor, no parece que haya nada bueno en nada de eso.

Pero con los años lo empiezas a ver de otra manera.

No porque deje de doler.

Sino porque entiendes que lo que se va no desaparece del todo.

Se transforma.

Se queda en ti de otra forma.

También hay otra idea que me acompaña mucho.

Que alguien no muere del todo mientras no se le olvida.

Y no sé si es una verdad absoluta, pero sí sé que hay personas que siguen existiendo de alguna manera en cómo las recuerdas. En lo que te enseñaron. En lo que te dejaron sin querer.

Mi abuelo sigue en muchas cosas.En la forma en la que miro el campo.En la forma en la que entiendo el amor.En cosas que hago sin darme cuenta.

Y eso es raro, porque a veces piensas que la ausencia es silencio, pero no siempre lo es. A veces es otra forma de presencia.

Y al final creo que el duelo no es solo tristeza.Es una mezcla rara de todo.De ausencia.De memoria.De cambios que no elegiste.De versiones de ti que se quedan atrás.Y de otras que aparecen sin pedir permiso.

Y aun así, hay algo que permanece.No como consuelo perfecto.Sino como hecho.Que lo vivido no desaparece.Solo cambia de lugar.Y se queda contigo.Aunque tú sigas caminando 

Esto es todo por hoy.Espero que os haya gustado ,es un poco personal pero creo que si estáis pasando por un duelo sea del tipo que sea esto animará para darte cuenta que no estás solo.🍀


Libros clásicos


Hoy quiero hacer una lista de básicos clásicos y recomendaciones para personas que tienen curiosidad por estos libros.

No digo que sean obligatorios ni los mejores .Son clásicos que a mí me marcaron.

1.La metamorfosis de cazca

Es un relato,lo leí en mi etapa de instituto.

El autor tenía una manera muy sensorial de describir la historia.

Un poco perturbadora y muy inquietante.Un personaje pesimista y tramatico

2.orgullo y prejuicio

Uno de mis clásicos fundamentales.

Es uno de esos libros que tiendo a re leer mucho.Le da un tono especial,divertido y con mucho humor.

Trata de una familia de cuatro hermanas y su madre las busca de manera obsesiva un marido, porque en aquella época si no encontrabas marido era más complicado todo.

3.Romeo y Julieta

Es un libro,muy conocido.No me parece la historia de amor mas bonita.Pero para mi eso no le quita valor ,esta muy bien escrita. 

Habla sobre amor ,odio,prejuicios,la estupidez humana;tropezar con la misma piedra varias veces...

Me encantan los monólogos,el drama,la fuerza de los personajes...

La película  tiene una banda sonora preciosa y seguro que os gusta.

4.Jene Eyre

Es un libro con unas ideas muy avanzadas para su época.

Una mujer que pasa penurias,injusticias...A pesar de todo lo que la pasa tiene una postura digna,con un corazón noble.Ella tiene sus límites muy claros y sabe decir que no.

Admiro mucho el personaje y la forma de escribir que tiene la autora.

5.El retrato de Dorian Gray

Este libro para mi es una genialidad, lo tiene todo.Tiene unos diálogos muy ingeniosos ,una prosa cuidada.Es hironico, es divertido, hay un nivel de drama muy interesante.

Tiene muchos lados fantásticos .

6.1984

Fue un libro que me impactó mucho.Recuerdo que lo leí en mi etapa de instituto. 

Está escrito a modo de distopia .Es un mundo controlado,vigilado,estados totalitarios.

Una lectura dura,muy bien escrita.

Un libro que te hace pensar en muchas cosas .

7.El color púrpura

Trata sobre la historia de dos hermanas afro americanas y las injusticias que sufren por ser mujer y su color de piel.Esta contado desde un punto de vista inocente.

Trata temas sobre la falta de educación,pensamientos discriminatorios...

Una lectura necesaria

Espero que os haya gustado el tema de hoy.Se que se me olvidan muchos más y que me acordaré al publicarlo ,pero los mas importantes para mí son estos.🍀